Una visita inesperada
Las calaveritas literarias permiten jugar con la muerte a través de versos satíricos. El ISSSTE las describe como composiciones irreverentes cercanas al epitafio. Aquí trabajaremos una versión breve para escuela, familia o amigos, con humor dirigido a hábitos reconocibles y sin necesidad de copiar un poema ajeno.
La idea funciona mejor cuando hay una pequeña historia. La Flaca llega por alguien, encuentra un obstáculo y termina sorprendida. No hace falta contar una biografía completa: un café, un libro o una lista de pendientes pueden sostener toda la escena.
1 · Elige un detalle que todos reconozcan
Anota el nombre de la persona, una actividad frecuente y un objeto relacionado. Para una maestra podría ser corregir cuadernos; para un amigo, llegar tarde; para alguien que cocina, guardar una receta secreta. Elige un rasgo que la persona pueda disfrutar al escuchar.
Evita convertir una pérdida reciente, una enfermedad o una inseguridad en el remate. Si la calaverita se leerá en público, pregunta si la persona quiere participar. El humor compartido depende de esa confianza, incluso cuando los versos son ligeros.
2 · Construye cuatro u ocho versos
Escribe primero una frase sencilla para cada momento: llegada, situación, problema y sorpresa. Luego corta las frases en versos de longitud parecida. Prueba una rima entre el segundo y el cuarto; puedes dejar los otros libres mientras encuentras el ritmo.
Lee en voz alta y cambia las palabras que obliguen a correr. La naturalidad importa más que una rima difícil. Si el nombre no rima fácilmente, colócalo al principio del verso y termina con un objeto o una acción.
Ejemplo original · La profesora
Llegó la Flaca a la escuela,
con su libreta y bastón;
la maestra le dio tarea
y le pidió explicación.
La huesuda abrió los ojos:
“¡Qué difícil evaluación!”;
dejó el viaje para el lunes
y se fue a estudiar la lección.
Este poema usa una inversión sencilla: quien viene a mandar termina siguiendo instrucciones. Puedes cambiar “maestra” por el nombre de tu profesora y sustituir la tarea por un detalle de su materia.
Ejemplo original · El café
La Muerte encontró a Teresa
preparando un buen café;
le ofreció tomar asiento
y la Flaca dijo: “Sí”.
Ya olvidada de su lista,
con la taza entre las manos,
se quedó toda la tarde
platicando de los años.
Aquí el efecto depende más de la escena que de la rima. Es una opción cuando quieres una calaverita afectuosa: la visita se convierte en conversación y el tiempo deja de correr.
Ejemplo original · Los pendientes
Fue la Flaca por Ricardo
con su lista de pendientes;
él le dijo: “Espera un poco,
solo faltan veinte urgentes”.
La calaca miró el tablero,
se cansó de la reunión;
le cerró la computadora
y lo mandó de vacación.
Las tres calaveritas de esta página son originales de la revista. Úsalas como punto de partida y cambia la escena completa para que refleje a tu persona. Al terminar, escribe un título breve y conserva tu borrador: también puede volverse un recuerdo de la celebración.
Fuentes y lecturas
Consultadas en octubre de 2026.
